Hípica en la playa, una fotografía antigua bien conservada

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Los álbumes de fotografías antiguas de familias guardan una gran cantidad de tesoros que no deben ser despreciados. En ellas descubrimos quiénes eran nuestros antepasados, cómo vestían, qué hacían y qué rasgos tenían. También sus afinidades, sus labores cotidianas y, cómo no, en qué empleaban su tiempo libre.

Generalmente, las fotografías de celebraciones —bodas, bautizos, comuniones y otros eventos—, las vacaciones y días de campo o playa son las que mayor espacio ocupan en todas las familias. Estas fotografías en papel, muchas de ellas deterioradas, son especialmente sensibles al paso del tiempo. Por eso, deben estar bien almacenadas, lejos de la humedad y de la presencia de cualquier indeseado que pueda atacarlas. A menudo, el negativo original se ha perdido y la digitalización de la fotografía se complica.

La labor de la restauración digital de fotografías

En los casos más desfavorables en los que no contamos con un negativo y el original en papel o cristal está muy deteriorado, entra en juego una correcta digitalización a gran resolución, con escáneres y programas profesionales. A ello se suman posteriormente varias horas de trabajo de retoque y restauración digital para volver a su estado de origen.

La importancia de conservar bien las fotos antiguas

Pero, por suerte, hay casos en los que las fotografías han sido guardadas a buen recaudo y en las condiciones óptimas, lejos de la humedad. Las cajas de galletas, los álbumes encuadernados y los sobres se convierten en buenos aliados para la conservación de las fotografías antiguas. De hecho, algunas de ellas llegan a nuestros días en un estado más que óptimo, como el caso que nos ocupa.

Un día de vacaciones en la playa

Las escapadas a la playa son las preferidas por muchas familias que buscan sol y buen tiempo. No es solamente algo propiamente español, sino también es el caso de nuestros vecinos franceses. Esta familia francesa viajó allá por los años 30-40 por diferentes destinos del país galo, entre ellos, la costa de Bretaña.

Allí pudieron disfrutar de un soleado día en compañía de estos simpáticos burro-ponis. Una situación que nos llama especialmente la atención por los abrigados atuendos de nuestros protagonistas, que destacan frente a quienes disfrutan del mar en bañador.

A este día de playa le siguieron algunos más, justo antes de que nuestra intrépida familia continuara su recorrido por zonas de ríos y ciudades, e incluso exposiciones. Estad pendientes y os seguiremos mostrando más escenas de este álbum.

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