Nagasaki tras la bomba

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Documentar una realidad nunca es sencillo, pero si lo que se encuentra el fotógrafo es un cuadro de derrumbe, desolación, pobreza y aniquilación sacar el objetivo se convierte en un ejercicio complicado. Eso tuvo que vivir el fotógrafo japonés Yosuke Yamahata al pisar Nagasaki el 10 de agosto de 1945, un día después de la explosión de la bomba atómica.

Yamahata llegó a la ciudad acompañado del escritor Higashi y el pintor Yamada para documentar la destrucción con fines de propaganda militar. El fotógrafo había sido instruido para ello y trabajó duramente para hacerse con unas 119 fotografías en total.

De momento, sólo han salido a la luz 24 fotografías que fueron hechas desde dos cámaras distintas. La mitad de las tomas tienen una particularidad y es que una de las cámaras tenía un defecto en la obturación, algo que el propio Yamahata desconocía.

El trabajo del japonés es el más completo sobre la devastación que dejó la bomba atómica en Nagasaki. Durante más de 60 años, las fotografías les fueron confiscadas a un ciudadano de Osaka por un policía militar de Estados Unidos a finales de la Segunda Guerra Mundial. Y no volvieron a aparecer hasta el 21 de agosto de 2013.

El álbum se subastará en Nueva York y se espera que llegue a los 2.500 euros. El futuro poseedor tendrá un documento de importante relevancia histórica y lo que el propio autor describió como “el infierno en la tierra”.

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