Facevintage blog

Si tienes la suerte de poseer fotos antiguas, postales, negativos, daguerrotipos, etc., quizá te preguntes qué cosas puedes hacer para conservar tu legado y evitar su deterioro futuro. Además, inmediatamente te preguntarás cómo organizar, presentar y utilizar la tecnología adecuadamente.

Si tu colección de fotos y otras imágenes tiene un valor sentimental o histórico es cosa de plantearse cómo manejar tu patrimonio fotográfico de forma que dure cien años, doscientos, o más.

Y también es cosa de pensar en su exhibición y presentación. La preservación no es incompatible con el uso, disfrute y estudio de fotos y memorias. Aunque una foto haya durado cien años en buenas condiciones, no deja de ser un objeto delicado y único que debe protegerse antes de que se pueda degradar hasta llegar a ser irrecuperable.

Fotos originales pueden durar para siempre estando debidamente protegidas, pero deben de estar fuera de circulación evitando el contacto y las condiciones ambientales adversas. Los enemigos de las fotos antiguas son el calor o el frío excesivo. La humedad o la sequedad afectan a los colores, papel, pigmentos y elementos químicos produciendo grietas, hongos, decoloración y pérdida de definición.


La primera cosa a pensar cuando uno cuenta con una cantidad de fotos o documentos del pasado es cómo conservarlos, cómo, cuándo y dónde. La segunda es su visibilidad, accesibilidad y usos. La tercera es mantenimiento y futuro.

Al plantearse cualquier solución o uso que se quiera dar a un viejo álbum o a una caja de zapatos llena de fotos ancestrales, lo más inmediato e importante es establecer un criterio sabiendo cuál es el propósito y el objetivo que se pretende. Lo siguiente sería aplicar un criterio que vaya en sintonía con el objetivo. Ese criterio no es fácil de aplicar, se tiende a dar vueltas y quedarse bloqueado.
La aplicación de criterios adecuados para cada caso, y la recomendación de recursos accesibles y realistas es la materia de este blog. Queremos hablar de necesidades concretas, con ejemplos que nos llevan por las vías más lógicas y sensatas, para cualquier persona, ya se trate de aficionados, entusiastas, entendidos, o meros observadores.

Hay muchas formas de preservar fotos y documentos del pasado. Los museos e instituciones tienen sus métodos. Algunos muy complejos y muy costosos. Multitud de empresas y organismos oficiales también cuentan con la tecnología y equipos de especialistas dedicados a la tarea de conservación.
 Pero ¿y qué pasa con las personas de a pie? ¿Y los ciudadanos normales que cuentan con auténticos tesoros familiares?

Muchos ya han optado por diversos métodos de conservación en base a sus conocimientos y a sus recursos. Otros no lo consideran por no saber por dónde empezar, o no lo han siquiera pensado.

Conservar debidamente lo de ANTES es una tarea delicada. Llevarlo a un final satisfactorio AHORA es primordial para poder disfrutarlo DESPUÉS. Para lograrlo hay que dar los pasos correctos y entender cuatro cosas esenciales:

 Qué • Cómo • Cuándo • Dónde.

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